Diez años habían pasado desde que un puñado de patriotas proveniente en mayor o menor medida, y sobre todo, del radicalismo yrigoyenista, pero también de otras tradiciones como nacionalistas y/o marxistas, daba nacimiento a dicha agrupación en un sótano de la Ciudad de Buenos Aires.

El nombre venía inspirado en una vieja frase del caudillo radical Hipólito Yrigoyen: “Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba”. Fue un 29 de junio, una tarde fría de otoño a las 17.45 horas, y en ese subsuelo húmedo y oscuro pocos sabían (incluso sus integrantes) que nacía una nueva agrupación que sería una bisagra en la historia argentina.

En el acto fundacional los asistentes dejan estampadas sus firmas en un “libro rojo”. Entre las rubricas que se cuentan las de Arturo Jauretche, Juan B. Fleitas (que había sido ministro de Yrigoyen), Homero Manzi, Manuel Ortíz Pereyra (uno de los precursores de la agrupación), Jorge del Río, Atilio García Mellid, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane, etc.

En el acta de nacimiento de FORJA, ya aparece escrita en letras mayúsculas una de sus célebres frases que da cuenta de la orientación de la fuerza: “SOMOS UNA ARGENTINA COLONIAL, QUEREMOS SER UNA ARGENTINA LIBRE”. 

Estos muchachos están preocupados por la patria, les duele la injusticia, la claudicación del radicalismo alvearizado y la entrega de la nación al imperialismo británico. Deciden entonces entablar una lucha desigual, se lanzan a recuperar el radicalismo para su función reparadora (aunque conforme pasen los años abandonarán en cierto sentido esta idea) y a desentrañar el accionar del imperialismo británico que nos convertía, a través de una dominación indirecta, prácticamente en su sexto dominio.

En esa Argentina infame, una luz asoma en la oscuridad. Las ideas comienzan a germinar desde lo bajo, crecen desde el pie, siguiendo la idea de José Hernández que decía en el Martín Fierro “el fuego, pa’ calentar, debe ir siempre por abajo”. Sus ideas las diseminan por todo el país, a través de una militancia incansable e indoblegable: en diez años hacen cerca de cuatro mil conferencias, editan trece cuadernos, libros, volantes, afiches, carteles, entabla relación con otros movimientos latinoamericanos como el APRA y/o con los cimientos del MNR, como asimismo con políticos, militares de nuestro país y de otros, etc.
 

No obstante estos tópicos centrales en el pensamiento forjista, en el tránsito de los 10 años de lucha terminará abordando una gama de temas más amplia, y al mismo tiempo será un importante antecedente e influencia (directa e indirecta) en el peronismo naciente, y por el cual se termina desintegrando para que sus afiliados se sumen al “nuevo” movimiento nacional-popular. 

FORJA se lanzó a construir una manifestación genuinamente argentina, construir categorías desde y para un país semi-colonial, parte de una Gran Nación inconclusa, sin que esto signifique cerrazón frente al extranjero. Lo que se busca es la correspondencia de las ideas con las necesidades nacionales.

Nos interesa aquí recorrer algunos de los lineamientos centrales de la agrupación, en tanto anti-imperialista y latinoamericana, al mismo tiempo que ponemos de relevancia la actualidad del pensamiento forjista que puede actuar como guía en el presente.
 FORJA busca comprender las problemáticas nacionales.

Para ello construye un ideario que procura abordar los problemas argentinos con criterio argentino. Sigue la máxima de Simón Rodríguez que ya ha principios del siglo XIX planteaba “o inventamos o erramos”. Pensar en nacional consiste en “dirigir el pensamiento nacional hacia los hechos concretos y sus implicancias económicas sociales y culturales propias, para tratar de contribuir a la elaboración de un pensamiento propio” (Jauretche, 1976: 68).

El forjismo construye sus propias herramientas de análisis y acción política. Emprende la tarea de la construcción de un método para abordar la realidad, y llevar a cabo una política nacional.
 El forjismo conforma una posición nacional-latinoamericana, la unificación de las luchas de nuestro país con las del continente, afirman: “sostenemos la necesidad de instaurar la unión efectiva de las naciones de América para realizar los actos fundamentales de su emancipación, imposible mientras perdure la desarticulación a que han sido conducidas por la influencia continua de los factores antiamericanos que rigen su política, su escuela, su milicia, su vida religiosa, su comercio y su prensa” (Cuaderno de FORJA, 2012: 381).

Hay que comprometerse con la lucha de los países hermanos, olvidar los problemas de los demás es traicionar el propio.
 Esta construcción es desde el pueblo, los sectores populares son el eje de la conformación de un pensamiento nacional y de una política emancipadora. No hay la generación de un pensamiento abstracto que luego pretende aplicarse a la realidad concreta, sino que este pensamiento para la liberación nacional debe surgir de las entrañas del pueblo mismo: “FORJA cree que sólo del pueblo argentino, de la masa innumerable sin voz y sin más conocimiento que la certeza de sus propias dificultades, puede surgir la salvación entera de la nación”. (Declaración de FORJA 18-6-1941. Cit. Galasso, 2003: 393) Es la lucha conjunta con el pueblo. No hay “iluminismo”, o “vanguardismo” en la lucha que emprende el forjismo. 

El forjismo considera la necesidad de la emancipación integral de la nación, la ruptura con el imperialismo sin medias tintas. El análisis que hacen los forjistas demuestra que “se ha impuesto a la República una tiranía económica, ejercida en beneficio propio por capitalistas extranjeros a quienes se han dado derechos y bienes de la Nación Argentina” (Manifiesto 1935, en Cuadernos de FORJA, 2012: 403). Es por ello que afirman: “el drama de la Patria enfrenta dos personajes solamente: el pueblo encadenado y la finanza imperialista. Lo demás no cuenta. Cuando están en juego los destinos de un pueblo, toda reclamación particular perturba y divide”. (Cuadernos de FORJA, 2012: 229).

Asimismo, el desarrollo nacional y la justicia social aparecen como dos cuestiones centrales para la liberación nacional. FORJA procura la confluencia de todos los sectores enfrentados (en mayor o menor medida) a la oligarquía y al imperialismo.
 En este sentido los forjistas consideran la relación y apuntalamiento mutuo entre la expoliación económica y el aparato de colonización pedagógica que sirve de justificación e invisibilización a la misma.

Cuenta Jauretche en un discurso que “desentrañando la trama de nuestro coloniaje económico, que fue nuestra primer tarea, descubrimos que él se asentaba sobre el coloniaje cultural”. (Jauretche, 29/6/42. En Galasso, 2003: 312)
 En esta colonización pedagógica (a la cual no escapan los forjistas y contra la cual luchan), aparece como un elemento central la falsificación de la historia.

Para entender el de FORJA y proyectar hacia el futuro, fue necesario (y es necesario) para los militantes forjistas comprender el pasado nacional. Y para lograrlo debieron revisar la historia, pues la que se había construido era el relato de la oligarquía porteña que ganó en Caseros y Pavón, y se lanzó a escribir el relato histórico como el único posible y verídico en tanto científico y objetivo.

Así para FORJA, recuerda Jauretche años más tarde, “era necesario descubrir la verdad oculta de nuestra historia de ayer para entender la clave que pasaba hoy y fue la sistematización en lo económico y en lo social que hizo FORJA lo que viabilizó la comprensión por el pueblo de lo que significaba la revisión histórica y sigue significando” (Jauretche, 1976: 57 y 59).
 

En los acontecimientos del 17 de octubre, cuando el “subsuelo de la patria se subleva”, a decir de Scalabrini Ortíz, y se parte en dos la historia de nuestra nación, FORJA participa, concurre a la Plaza de Mayo con los descamisados y son unos más en esa muchedumbre que tomaba para sí las riendas de la Patria.

En el forjismo no había intenciones mezquinas, así que en un acto de grandeza deciden dar un paso al costado. Ese mismo día es la desintegración de la agrupación, aunque formalmente sea dos meses más tarde.

Ese movimiento que había contribuido a crear había nacido, veían que la Patria se podía “salvar”, como se podía dejar atrás la Argentina semi-colonial y pasar a ser una Argentina libre. FORJA se desintegra para sumarse al peronismo naciente (actúa como un eje entre los dos grandes movimientos nacionales-populares del siglo XX: el yrigoyenismo y el peronismo), se disuelve porque ya no tiene razón de ser.

Lo establecen claramente en el acta de disolución del 15 de diciembre: “el pensamiento y las finalidades perseguidas al crearse F.O.R.J.A. están cumplidos al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión colectiva de una voluntad nacional de realización cuya carencia de sostén político motivó la formación de F.O.R.J.A. ante su abandono por el radicalismo”. (Acta de disolución de FORJA. En Jauretche, 1976: 177). 

Murray sostiene que los forjistas “salvaron la cara de toda una generación” (Scenna, 1983), y nosotros agregamos que contribuyeron a la formación (por influencia directa e indirecta) del rostro de una “nueva generación” que dará lugar a una Revolución Nacional que quedará trunca por el golpe de estado de 1955, y al mismo tiempo nos acerca (en “nuevos tiempos” infames) a una línea de conducta intransigente, la construcción de un pensamiento propio y la necesidad de la ruptura con el país semi-colonial ligado al imperialismo para lograr la segunda y definitiva emancipación.

En palabras de los forjistas, para finalizar, que muestran la similitud (e influencia) de pensamiento con el peronismo y marcan una línea política nacional para el presente: “la restauración argentina sólo podrá cumplirse sobre la base de la soberanía popular, la emancipación económica y el imperio de la justicia (…), en el territorio más rico de la tierra, vive un pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la nación y el Pueblo, el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana, ni un pueblo feliz”. (FORJA. Cit. Galasso, 2003: 289)
 
Por Juan Godoy*

*Lic. en Sociología (UBA). Mg. Metodología de la investigación (UNLa). Docente universitario. Autor de “La FORJA del nacionalismo popular. La construcción de una posición nacional en la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA)”

Bibliografía
-Cuadernos de FORJA Edición facsimilar Jaramillo, Ana (Comp.). Cuadernos de FORJA. Ediciones de la UNLA/Colección Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 2012 

-Galasso, Norberto. Jauretche y su época. La revolución inconclusa, 1955-1974. Tomo II. Corregidor, Buenos Aires, 2003.
 

-Galasso, Norberto. Vida de Scalabrini Ortíz. Colihue, Buenos Aires, 2008.
 

-Jauretche, Arturo. Forja y la década infame. Con un apéndice de manifiestos, declaraciones y textos volantes. Peña Lillo, Buenos Aires, 1976.
 

-Scenna, Miguel Ángel. FORJA. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón). Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1983.


FUENTE: REVISTA ZOOM