Medio millón de personas desbordaron esta noche la Plaza de Mayo y muchas más se manifestaron en otros puntos del país con los pañuelos blancos de las Madres y Abuelas para pararle la mano al Gobierno de Mauricio Macri y sus supremos de la impunidad.

“Reunidos en esta histórica Plaza, decimos bien fuerte: Nunca más impunidad, nunca más torturadores, violadores y apropiadores de niños, nuca más privilegios para los criminales de lesa humanidad, nunca más terrorismo de Estado, nunca más genocidas sueltos, nunca más el silencio”, dijo Taty Almeida, de Madres-Línea Fundadora, al iniciar la lectura del documento que habían consensuado los organismos de derechos humanos.

Sobre un gran escenario montado de espaldas a la Casa Rosada, Almeida alzó la voz para subrayar: “No queremos convivir con los asesinos más sangrientos de la historia argentina ni que nuestros hijos y las futuras generaciones tengan que hacerlo. Nuestro pueblo ejemplar, durante tantos años en defensa de la memoria, no merece ser condenado al olvido”.

El acto tuvo lugar a una semana del vergonoso fallo de la Corte Suprema de Justicia que, a través de una ley derogada en 2001, benefició con el 2×1 al genocida Luis Muiña, decisión que abrió la puerta a la impunidad.

“No hay que olvidar a los responsables de tamaña decisión, hay que recordarlos, son los jueces Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Elena Highton de Nolasco”, enumeró Almeida, y en ese mismo momento se sintió un fuerte abucheo al grito de “hijos de puta, hijos de puta, hijos de puta…”

Luego tomó la palabra Nora Cortiñas, también de Madres-Línea Fundadora y expresó junto a la multitud “30.000 detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre”, pidiendo “justicia” por cada uno de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.

“Que quede claro, los delitos de lesa humanidad no son delitos comunes, no prescriben, no son amnistiables. La Corte Interamericana de Derechos Humanos niega la posibilidad de aplcar beneficios como el 2×1 a estos crímenes atroces, tal como señalaron los jueces Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, que votaron en disidencia. Los genocidas, a 41 años del gole, siguen sin confesar el destino de nuestros hijos e hijas, y todavía hay más de 300 hombres y mujeres que viven bajo una identidad falsa. Todos nosotros continuamos buscándolos”, recordó.

Cuando Cortiñas nombró a los asesinos que podrían quedar en libertad con el 2×1, como Jorge “Tigre” Acosta, Alfredo Astiz, Miguel Etchecolatz y el cura Christian Von Wernich, la multitud volvió a silbar con fuerza y señaló a la cúpula de la Iglesia Católica como “cómplice”, ya que aún no expulsó al ex capellán de la Policía Bonaerense.

“Si estos genocidas son liberados, caminarían libremente por las calles, al lado de todos ustedes”, advirtió la defensora de los derechos humanos.

Cerró el acto la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien remarcó “la firmeza” con la que reaccionó la sociedad al conocer el fallo de la Corte.

“Numerosos jueces rechazaron los pedidos de reducción de pena y excarcelación a muchos de los represores condenados por delitos de lesa humanidad. Hoy mismo, los legisladores aprobaron una ley que busca frenar la aplicación del 2×1 a genocidas. Estas decisiones nos llenan de esperanza y gratitud. Necesitamos que los representantes de los tres poderes del Estado tomen el reclamo del pueblo reunido en esta plaza, que cada uno desde su espacio realice las gestiones y acciones pertinentes para dar vuelta este fallo antidemocrático y PROdictadura”, manifestó Carlotto.

La presidenta de Abuelas expresó su satisfacción por la presencia del pueblo que desbordó la Plaza de Mayo y otras plazas del país. “Es un pueblo más sabio, más comprometido y más fuerte para resistir estos embates que nos retrotraen a un pasado siniestro”, completó.

Cánticos como “el pueblo unido, jamás será vencido” y “Macri basura, vos sos la dictadura” se repitieron una y otra vez. También se levantaron bien altos los carteles que decían “2×1 las pelotas” y “2×1 al mandato de Macri”.

Un día de defensa de los derechos humanos, de resistencia, lucha y también de celebración popular, porque la impunidad que pretendían imponer los prostibularios caciques de Cambiemos y su infame Corte Suprema fue totalmente aplastada.

Fuente: Agepeba